lunes, 27 de julio de 2020


A veces nos dejamos embaucar por cosas que nos seducen aunque no siempre nos convengan, nos dejamos llevar por un impulso que confundimos con pasión y la idea de alcanzarlo es embelesadora hasta el punto de distorsionar lo que pensamos.

LATIDOS

No sabría decir que es lo que ocurrió con exactitud aquel día, pero tumbado en mi cama en este instante el corazón se ralentiza y mis ojos caen por el peso del cansancio, no me molesto en luchar contra ese impulso. Se respira paz y quietud, las mejillas ruborizadas ahora van perdiendo su color poco a poco, mi mente está en blanco y no tengo objeción. Con los brazos extendidos y las piernas abiertas esperando su abrazo y dejando que las pequeñas corrientes de aire que entran por la ventana me ericen la piel. La sangre ya se ha secado al igual que las lágrimas. Solo hay silencio en mitad de la oscuridad y creo que fue ahí donde bañado en sudor sentí un susurrar que me heló desde dentro y sonreí. Ya no tengo miedo y la veo sentada junto a mí acariciándome la cara con delicadeza con esos finos dedos alargados. Me besa en una puñalada y en mitad del escalofrío me atrae hacia ella con facilidad pasmosa y hablando en mi oído agarrando mis manos me levanto de la cama sintiendo estar flotando la sigo sin saber donde, pero me ha embelesado, lleva mucho seduciéndome y yo tentándola hasta que me tuvo, no pensé que fuese a ser tan dulce al principio pero supongo que a veces hay que arriesgarse. La veía en sueños y en los callejones buscando un acompañante, nunca me pareció especialmente bella pero ahora que la observo de cerca no tengo duda, todos los rumores acerca suya  son de envidiosos que no fueron capaces de tenerla. Aún recuerdo la primera vez que me miró, avergonzado aparté la vista y deseché cualquier pensamiento impuro. La estuve evitando e ignorando, haciendo como si no existiera. Sé que me observaba curiosa pero viajaba mucho y miraba a muchos, quizás eso hizo más fácil mi afán por esquivarla. No pude resistir mucho esta misión y caí en sus encantos, me pareció que solo tenía ojos para mí, no era abrumadora ni insistente y eso es lo que me enamoró y quizás lo que casi sin darme cuenta me atrajo a aquel momento. Sé de sobra que ella es cosa de un día, pero te acompaña a la vez que te cambia. No le hace el feo a nadie ni tampoco distinciones aunque a veces se equivoque, es pura y sincera, no tiene artificios y  podría considerarse natural, respetable y temida por sus dotes. Nos hemos visto varias veces de forma cercana, muy cercana pero siempre se ha ido antes de que pudiésemos hacer nada. No es que la llamase, simplemente aparecía de improviso en cualquier lugar y esperaba. Pero ese día no pudimos aguantar más, recuerdo como preguntaba si estaba seguro y de cómo asentí tímidamente, nos abalanzamos el uno contra el otro sin importar el qué dirán. Ya me habían advertido sobre ella, por eso esta vez nos reuniríamos en secreto, nadie sabría que nos visitábamos… Fue mi primera vez por decirlo de alguna forma, otras veces intenté estar con ella y de verdad intenté dejarme llevar, pero no fui capaz de terminar, a muchos les pasa y al final un día así de improviso les llega su momento, aun así, estaba seguro de que este era el mío y no iba a seguir esperando mi turno.


Fue una experiencia irrepetible, muy pasional pero a la vez tierna y delicada que me hizo gemir, no miento diciendo que fue algo un tanto doloroso, pero por fin estábamos juntos. Se me saltaron las lágrimas por la emoción y todos los pensamientos que me asaltaban en ese instante, ella estaba sobre mí aunque lo sintiese al revés, era mayor y sabía de lo que iba la cosa, era más consciente y sabía la forma correcta, pero estaba callada dejándose hacer.
No cerré los ojos, quería ser consciente de todo, verla y sentirla. Qué satisfacción al terminar y estar al fin juntos. Me dejaste sin fuerzas y  llevaste mi alma a un lugar secreto para el ojo mortal, no era lo que imaginaba y dudé al entrar, pero si ella me había llevado a este sitio sería por algo, quise cruzar agarrado a su mano, pero algo me impedía avanzar, era un ronroneo que tiraba de mí. Fue creciendo y se transformaron en voces, en un nombre, en mi nombre. Ella se dio la vuelta, ladeó la cabeza y me soltó, se fue así sin más. Con lágrimas en los ojos la llamé sin hallar respuesta, sin conseguir que se girase, sin alcanzar su mano noté como me iba calentando poco a poco por dentro y fui arrastrado, abrí los ojos sobresaltado entre sábanas blancas escuchando el pitido de mi corazón en una máquina y viendo a mis padres junto a mí agarrando mis manos entre lágrimas con el rostro sombrío. Me habían vendado y estaba repeinado, el pijama no me terminó de gustar pero allí estaba, no quise hablar con nadie aunque insistieron, pero mi mente estaba con ella, viéndola marchar otra vez. Supongo que tendré que esperar a que llegue mi momento como muchos otros, con la mirada perdida,  riéndome a ratos y hablando por los codos, pero creo que podré esperar, porque por ella haré lo que sea. Nuestro momento ya llegará, al fin y al cabo, ¿Qué son 80 años en la eternidad?




2 comentarios:

  1. Donde dejaste lo de seguir escribiendo? :(

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    1. Es verdad que tengo esto un poco abandonado, pero no he dejado de escribir.
      Muchas gracias por leerme, ahora sé que tengo público :).
      Espero subir algo pronto y ver tus comentarios.

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