…ES COMO EN UN SUEÑO…
Para mí ella era especial, la llevaba
a sitios donde nunca me había atrevido a entrar solo para impresionarla.
Cantaba, cantaba cada vez que nos duchábamos o que ponía el altavoz en el
coche, ella cantaba mientras se le revolvía el pelo con el viento, le gustaba
bajar la ventanilla y asomarse, le gustaba cogerme la mano mientras cambiaba de
marcha y le gustaba darme un beso de forma descarada cuando el semáforo estaba
en rojo.
A veces al llegar a su casa me la
encontraba bailando sin apenas ropa, decía que quería darme una sorpresa
mientras daba vueltas a mi alrededor y me enredaba en sus planes. No tenía
palabras para describir lo que sentía por ella, solo sabía que era feliz a su
lado, que la quería, que me planteé cosas que jamás pensé con otras. Estaba
conmigo tocándome el pelo, deslizando sus dedos por mi cuello contándome
historias.
Siempre fue un misterio saber por qué
de un segundo a otro su expresión se volvía rígida, seria o forzada si sonreía,
esas historias no me las contaba aunque le preguntase, ella intentaba sellar
mis labios con besos o se daba la vuelta haciendo aspavientos y llamándome por
mi nombre, no sé qué hacer cuando eso
ocurre, no sé cómo le hago sentir, pero ella me susurra al oído que me quiere,
que le hago feliz, que me seguiría hasta el fin del mundo si se lo pidiese.
La vi tropezar, llorar, reír, enfadarse y cada día descubría una nueva razón
para amarla, ella me decía eso, yo solo lo pensaba.
La echaba de menos cuando la dejaba en casa, la echaba de menos cuando no la veía y pensaba en ella, la echaba de menos cuando estaba conmigo pero sabía que se iba a ir, la echaba de menos cuando amanecía y no estaba a mi lado. Le escribía a todas horas, ella siempre me respondía rápidamente y añadía un corazón, usaba muletillas en inglés que no siempre entendía y siempre ponía tres signos de interrogación, eran sus pequeñas manías.
Nunca la conoceré del todo, siempre me podrá sorprender con algo, por eso no me
quiero despertar.

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