jueves, 9 de abril de 2020

¿Y si me dedicasen un poema? No puedo pedir que lo hagan, solo puedo permitirme el imaginar, no puedo soñar con algo tan efímero que se que no llegará, no me gusta presuponer, no me voy a dejar llevar y no voy a empapar mi almohada por un sueño que duele en mi pecho. Porque si él lo supiese, lo escribiría, y eso es lo que verdaderamente me aterra.

MEMORIAS DE UNA NOCHE

Fríos labios que el dulce pecado carnal me dieron,
aquellos que una vez me susurraron un te quiero,
que le dieron una noche el placer a mi cuerpo.
Ahora tersos, despintados, quizás ya no apasionados.
Recuerdo con pavor el cómo me mirabas,
pobre de mí, rendido ante tus ojos escarlata
deseoso de aquellos tabúes que la sociedad obviaba.
Tus cabellos concienzudamente peinados que de un tirón desamarramos,
brisa de lavanda cuando me hundía en ellos.
Con tu torso descubierto mientras yacías en mi lecho,
serena y desnudada bailando entre las sábanas:
tus senos en mi pecho,
mis labios en tu cuello.
Fríos labios que el dulce pecado carnal me dieron,
aquellos que me empujaron a decir te quiero,
una noche sin fronteras es cuanto pidieron.


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