¿Y si me dedicasen un poema? No puedo pedir que lo hagan, solo puedo permitirme el imaginar, no puedo soñar con algo tan efímero que se que no llegará, no me gusta presuponer, no me voy a dejar llevar y no voy a empapar mi almohada por un sueño que duele en mi pecho. Porque si él lo supiese, lo escribiría, y eso es lo que verdaderamente me aterra.
MEMORIAS DE UNA NOCHE
Fríos labios que el dulce pecado
carnal me dieron,
aquellos que una vez me susurraron un
te quiero,
que le dieron una noche el placer a
mi cuerpo.
Ahora tersos, despintados, quizás ya no
apasionados.
Recuerdo con pavor el cómo me mirabas,
pobre de mí, rendido ante tus ojos
escarlata
deseoso de aquellos tabúes que la
sociedad obviaba.
Tus cabellos concienzudamente
peinados que de un tirón desamarramos,
brisa de lavanda cuando me hundía en
ellos.
Con tu torso descubierto mientras
yacías en mi lecho,
serena y desnudada bailando entre las
sábanas:
tus senos en mi pecho,
mis labios en tu cuello.
Fríos labios que el dulce pecado
carnal me dieron,
aquellos que me empujaron a decir te
quiero,

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