¿Por qué he llegado a este punto? La vida es una serie de casualidades que nos llevan a distintos lugares, podría ser positivo y maravilloso, pero si sois pesimistas como yo... esto es lo que se me viene a la mente.
"AZAR" es solo una palabra fácil de pronunciar. Pero a mi me ha supuesto la perdición, pues estoy donde estoy por mi propia decisión, nadie decidió escribir mi historia y condenarme....
Por eso para mi es más que una simple palabra que no me atrevo a pronunciar.
He aquí un pequeño pedazo de mi ser que quizás te ayude a entender mi perspectiva....
ERASE UNA VEZ QUE ACABÓ
Aún hoy mi madre se sigue
preguntando si no había otro camino para mí. Aún maldice el vivir en un sexto y
el no haberse dado cuenta. Aún no sabe si eso era una prueba más del destino.
Aún hoy se pregunta el por qué su alma valía más que la mía.
Las cosas podrían haber sido
diferentes si esa mañana me hubiese abrazado como cada día o si el día anterior
me hubiese dado un beso en la mejilla como aquellos que les daba a mi hermana,
quizás si esa semana no hubiese estado tan irritable o si hubiese tarareado aquella
canción de cuna mientras cocinaba. Quizás si cuando aquel día me preguntó si
todo iba bien le hubiese respondido sin una sonrisa y un tono melodioso las
cosas hubiesen sido diferentes.
Ahora sé que solo era una niña
cobarde y muy mentirosa que el viento borró para poner en el camino a alguien
más capaz y de mente libre.
Me gustaba pasear por el parque
con un grupo de compañeras, no podía oírlas ni entenderlas pero estaban a mi
lado y las sentía cercanas, o simplemente eso era lo que pretendía. Quizás si
aquel día simplemente no me hubiese entretenido con un gatito abandonado no
hubiese atajado por aquel camino del parque y solo si no hubiese estado corriendo
y mirando el reloj no me habría tropezado con aquellas niñas que se reían
mientras paseaban por un parque, quizás si me hubiese esforzado en lugar de
gritarles no me hubiese dado cuenta de lo lejanas que se sentían para mí.
Quizás si no me hubiese esforzado en entenderlas y enmendar la situación no hubiese
conocido tantos secretos ni hubiese sido
consciente de la verdad.
Me gustó pasear una vez entre una
multitud de desconocidos y perderme en sus habladurías, me gustó admirar sus
brillantes coletas y sus ropas, todas iguales. Me gustó una vez el no
comprender. Qué bonito era vivir en la ilusoria e impecable ignorancia. Qué
bonito había sido el imaginarme una vez como un clon.
Parece mentira que una vez mi
mayor miedo fuese sacar un 6 en un examen o llegar tarde al instituto o quizás
que mi madre me levantase la voz. Parece mentira que mi mejor nota hubiese sido
un 7 y que acostumbrase a saltarme alguna hora de clase y que ya no hablase con
mi madre y cuando alguien me levantase la voz ya fuese lo normal.
Fue bonito inventarse las
sonrisas y aprender a no desentonar, fue bonito volcarse en una causa perdida.
Tal vez si toda la semana no
hubiese estado nublado o si la señora del autobús no se hubiese reído cuando
tropecé con el escalón. Tal vez si mi ventana hubiese tenido rejas y no hubiese
sido tan fácil subirse al rellano, tal vez si no se me hubiese erizado la piel
cuando sentí el viento, tal vez si al mirar mi reflejo en el espejo no hubiese
visto una mano roja en mi mejilla, tal vez si no me hubiese gustado el sabor de
la sangre mi brazo no se habría llenado de cortes.
Si solo hubiese mirado hacia atrás
habría comprendido que aquel gato abandonado no estaba solo porque había un
chico acariciándolo todas las tardes y si solo me hubiese parado y le hubiese
dedicado una sonrisa habría hecho un amigo con el que pasear por el parque, más
tarde estaríamos en mi casa merendando y dos años después habría conocido a su
primera novia, y apenas un mes más tarde estaría rodeada de gente autentica, un
año más tarde aquel chico ya sería un hombre y me habría besado en un bonito
coche rojo, tres años más tardes yo sería su dama de honor y una año más tarde
habríamos perdido el contacto y tan solo 10 meses después estaría dando a luz
en un hospital al hijo de mi jefe, seis años más tarde estaría llorando el
atropello del que una vez llamé “hijo” y tan solo 4 años después habría estado
paseando por el aquel parque, me hubiese girado en aquel callejón y hubiese
visto a un hombre alimentando a un gato abandonado.
Si solo no las hubiese visto en
el parque y no hubiese dejado de vivir en la ignorancia hubiese estado
admirando a unas perfectas desconocidas, dos años más tarde me habría
encaprichado con un chaval con el que no parase de tener sexo hasta que me
hubiese puesto los cuernos un año más tarde, habría estudiado psicología con
una chica que conocería trabajando en una cafetería y habría descubierto mi
bisexualidad con ella, tres años más tardes nos habríamos comprado un piso y 5
meses más tarde nos habríamos arruinado por culpa de su adicción al juego y tan
solo 6 meses más tarde me encontraría sola viviendo con mis padres y 8 años más
tarde me habría vuelto a independizar y hubiese conocido a alguien como yo
saltando en una discoteca.
Pero nunca me giré y a ellas me
las encontré, me dejé llevar por las casualidades de la vida y de una forma a
otra ese juego de azar conocido como vida me maldijo y una enfermedad se me
introdujo en la sangre y empezó a ser bombeada a por todo el cuerpo, al llegar a
mi cerebro sentí el escalofrío de una idea.
Una vez sentí que era de piedra y
nada me afectaría porque jamás tendría que enfrentarme al miedo, pensé que
jamás me tendría que enfrentar a la vida y que jamás iba a ver de cerca a la
muerte y desde luego jamás pensé que se sentiría tan bien al final.
Un día oscuro el viento decidió
llevarme con él y poner en el camino a alguien más capaz y de mente libre. Un
día me vi arrastrada a hacer lo que hice sin dar una sola explicación a nadie,
y dejé de imaginarme un futuro. Un día puse las manos en el frío rellano de la
ventana y me impulse para ponerme en pie y mirar el cielo que ya empezaba a
abrirse y que nunca tomé por buen presagio. Un día salté y dejé que el viento
se llevase mis lágrimas con él sin dar explicación.
Aún hoy mi madre se sigue
preguntando si no había otro camino para mí. Aún maldice el vivir en un sexto y
el no haberse dado cuenta. Aún no sabe si eso era una prueba más del destino.
Aún hoy se pregunta el por qué su alma vale más que la mía.
Un día, el día más feliz de mi
vida, un día gris pero para mí el más luminoso, el viento decidió llevarme con
él.
Me ha encantado. Tienes madera de la buena.
ResponderEliminarDeseando volver a leerte
Muchísimas gracias por este maravilloso comentario. Ahora que estoy empezando a publicar mis escritos me alegra comprobar que realmente no deberían quedarse en un cajón.
EliminarEspero que los próximos gusten y desde luego estas palabras han sido reconfortantes.